EL BARRIO DE CHELSEA EN MANHATTAN, NUEVA YORK
Galerías de arte, vida nocturna,
shopping, múltiples lugares para tomar el brunch los
fines de semana y un área donde la comunidad gay se
siente como pez en el agua. Estas podrían ser algunas
de las señas de identidad de un distrito que se ubica
entre las calles 15 y 34 delimitando al oeste con el río
Hudson y al este con la sexta avenida.
Se trata de un distrito que, como todo Manhattan, ha sufrido
una importante transformación con
la evolución del pasado siglo XX. En 1750 se instaló
una línea férrea a lo largo de la 11ª Avenida
congregando así, con el paso del tiempo, a un número
mayor de clase trabajadora. Esta área, comenzó
a convertirse en el centro teatral anterior a Broadway. Con
el cierre de la línea de tren en 1930 la zona pasó
por momentos de decadencia. Hoy en día, se pueden apreciar
los vestigios de pasado industrial con almacenes y antiguos
edificios hoy restaurados entre las calles 20 y 25 más
o menos, entre las avenidas octava y décima. Este espacio
es denominado Distrito Histórico de Chelsea.
Tras un periodo de horas bajas, Chelsea fue comenzó
a ser ocupado por jóvenes ejecutivos, profesionales
liberales, artistas y dueños de pequeños comercios
que imprimieron al barrio la cara tan particular que hoy nos
muestra.
A lo largo de la novena y décima avenida,
encontramos numerosos cafés y restaurantes. Al oeste
de la décima, es donde nos topamos con el despliegue
de galerías que alimentan el peregrinaje
de compradores y críticos de arte, especialmente los
jueves y viernes noche, dejando los fines de semana para los
ojos de los curiosos o simplemente tantos neoyorkinos que
gustan de pasar la mañana caminando, aquí y
allá antes de tomar el brunch. Chelsea se ha convertido
con el tiempo en un punto de referencia artística,
tanto que muchas de las galerías que proliferan en
Soho, se han movido o abierto sucursales en esta zona de la
ciudad.
Unido al gusto artístico, aquellos que gusten de las
antigüedades puedes darse también
una vuelta por Antiques Garage, un mercado mucho más
pequeño que el célebre Flea Market (traladado
ahora a Hell’s Kitchen), pero por el que merece la pena darse
una vuelta. Lo encontramos en el 112 de la calle 25 entre
la sexta y la séptima avenidas sólo los sábados
y domingos.
Otro mercado, esta vez mucho más fragante es el que
localizamos en el llamado ‘Flower District’
en la sexta avenida entre las calles 26 y 29. Colores y fragancias,
flores y un plácido paseo antes de continuar nuestros
pasos hacia algunos de los lugares de interés de Chelsea.
Entre ellos, puedes darte una vuelta por el Hotel
Chelsea, célebre por sus numerosos y bien
conocidos clientes. Artistas, músicos, escritores,
convirtieron el hotel en un centro cultural y artístico
de Nueva York. Entre ellos han pasado por aquí Arthur
Miller, Jack Kerouac, Standley Kubrick, Uma Thurman, Robert
Mapplethorpe o Frida Kahlo. Lo encontramos en el 222 de la
calle 23, entre las avenidas séptima y octava.
Tampoco puedes perderte el estrambótico pero interesante
Chelsea Market. Está en el número 75
de la novena avenida. Desde fuera no te harás a la
idea, no dejes de entrar y encontrarás una antigua
fábrica de galletas reconvertida en mercado donde encontrar
delicatesen de todo el mundo. Los precios no son baratos que
se diga pero merece la pena darse una vuelta.
Es también curioso el Chelsea Piers,
los muelles del West Side Manhattan, que han sido reconvertidos
en un complejo de entretenimiento que incluye desde un centro
de entrenamiento para gimnastas, a dos canchas de baloncesto,
bolos, cine, club de golf con campo de prácticas, pistas
de patinaje… también incluye puerto deportivo para
embarcaciones privadas.
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