NUEVA YORK EN LAS CUATRO ESTACIONES
Nueva York es una ciudad que ofrece tantas
opciones que no importa cuando vengas, podrás
adaptarte al frío o al calor con múltiples posibilidades.
Pero por lo general, si tenemos que elegir una mejor época
para venir, sin duda son las estaciones de primavera
y otoño.
La ciudad de Nueva York, cuenta con un clima continental
húmedo, por lo que puede registrar temperaturas
muy extremas tanto en verano como en invierno con el añadido
de la humedad, al estar situado en la parte
inferior de la bahía del Hudson.
Pero si algo sí podemos decir, es que cada año
la ciudad experimenta el cambio de las cuatro estaciones.
Así, las temperaturas en primavera (marzo-junio) son
suaves habitualmente con bastante lluvia.
Los otoños (septiembre-diciembre),
son frescos y más secos, pero la ciudad, especialmente
Central Park, es un espectáculo digno
de ser disfrutado.
Los veranos (junio-septiembre), contrariamente
son muy calurosos y húmedos, por lo
que la sensación de bochorno se lleva todo el día
pegada al cuerpo.
Por contra, en invierno (diciembre-marzo)
pueden llegar a registrarse temperaturas de 15-20º bajo
cero. Esto incluye tormentas de nieve y viento.
Siempre sopla el viento en la isla agudizando la sensación
de frío.
A favor de las estaciones más extremas, verano e invierno,
hay que decir que las casas, tiendas, museos… están
muy preparados contra el frío y el calor con potentes
sistemas de calefacción en invierno y a veces heladores
aires acondicionados en verano. Esto incluye la red de metro.
En cualquier caso, no importa en qué estación
vengamos, el clima varía rápidamente. Los cambios,
meteorológicamente hablando se suceden día tras
día, así que no está de más traer
ropa un poco de todo sobre todo en estaciones intermedias.
En cualquier caso. Siempre buen calzado.
Si el tiempo es favorable el frenético ritmo de las
calles, parques y plazas te cautivará. Si no lo es
tanto, puedes practicar un turismo más de museos, galerías
y seguro, disfrutar al abrigo de los cientos de restaurantes
repartidos por toda la ciudad.
Dejando de lado el clima. Ya es difícil determinar
una fecha en la que la ciudad esté menos saturada de
turistas. Sin duda para el verano, es un destino de miles
de visitantes, al igual que Navidades. Sin embargo, cada vez
es más difícil escapar de las multitudes
en cualquier época del año, y especialmente
en los puntos de interés turístico como el Empire
State Building.
La paridad Euro-Dólar muy a favor de la moneda europea
estos días, está haciendo que el turismo del
otro lado del Atlántico se vea atraído por este
destino. Aún siendo una ciudad cara, hay de todo y
si hablamos en términos de comer fuera, artículos
de electrónica, ropa de deporte o cosmética…
estaremos sorprendidos de todo lo que podemos comprar aquí
y quizás no podemos permitir tan alegremente en nuestro
país.