EL MIDTOWN WEST DE MANHATTAN - RUTA POR EL BARRIO
La otra media naranja del Midtown East, la
encontramos en el lado oeste comprendiendo el área
que va bordeando la octava avenida hasta el río
Hudson, desde la calle 14 a la 59. Mientras que el
Midtown East representa un entorno más de oficinas
y comercial, el West, ofrece más opciones para el ocio
durante la noche.
En esta zona encontramos sobre todo jóvenes,
profesionales adinerados y una reciente comunidad gay
que abrazan el barrio como el entorno en el que vivir dentro
de esta isla de mil caras.
Con respecto a lo que hay que ver, podemos comenzar desde
abajo. La inevitable visita a Times Square,
en la confluencia de Broadway con la séptima avenida,
te dejará sin palabras. Es espectacular de día,
pero hay que verlo sobre todo por la noche.
El derroche de watios de luz te dejará con la boca
abierta y hasta aquí tendrás que venir también
en caso de que te decidas por alguno de los grandes espectáculos
de Broadway. Aunque hay teatros en toda la ciudad,
aquí se encuentran las obras más representativas.
Una vez que te hayas saturado, la sugerencia es que salgas
de allí y sigas explorando. Times Square es impresionante,
pero la saturación de turistas puede llegar a ser demasiado.
Sobre todo recomendamos no comer allí.
Las grandes cadenas han acaparado el espacio pero ni los precios
ni la calidad de la comida merecen la pena.
Para comer o cenar, sin duda camina por ejemplo, por la calle
42 hacia el oeste. En la confluencia con la octava avenida
encontramos Porth Authority, la terminal
de autobuses desde donde parten rutas tanto para dentro como
fuera de la ciudad, el estado vecino de Nueva Jersey o más
largos trayectos a otras ciudades de Estados Unidos. Cerca
de aquí, frente a la terminal en la avenida octava,
se encuentra el flamante edificio del famoso diario New
York Times.
Cuando llegamos a la avenida nueve vamos
subiendo. Estamos en Hell’s Kitchen, donde
decidir qué comer será un problema. Hay restaurante
tras restaurante con propuestas culinarias de todo el mundo
y un ambiente muy particular.
Subiendo hacia el norte, donde acaba Hell’s Kitchen encontramos
el famoso edificio de Time Warner. Entra
en él y date una vuelta por un exclusivo
centro comercial que representa la frontera a partir
de la cual si seguimos andando al norte, nos lleva al Upper
West Side.
En una de las plantas por encima del centro comercial, se
encuentra una sala de conciertos de Jazz reciente, Dizzy’s
Club Coca Cola, en la que merece la pena pasar una velada.
La sala es preciosa con un frente acristalado que da a Central
Park y desde donde observas las luces de la ciudad mientras
disfrutas de buena música. Muy neoyorkino.
Desde Columbus, nos queda por mencionar el famoso Canergie
Hall. Una de las salas de conciertos más importantes
de la ciudad. Se encuentra en la séptima avenida y
la calle 57. Su exterior es interesante pero su interior,
es realmente digno de ver.
Por último señalar que si queremos dejar un
poco de lado el Manhattan poblado de turistas y adentrarnos
en algo un poco más auténtico, sólo tenemos
que avanzar una avenida hacia el río Hudson. Si en
lugar de subir por la avenida novena, desde la 42, lo hacemos
por la décima, nos daremos cuenta que el paisaje local
ha cambiado por completo. Aquí, aunque menos, también
encontramos algunos restaurantes pero, sobre todo, un
vecindario mucho más auténtico. Sólo
una manzana y parece que aquí aún no han llegado
los turistas y el ritmo es otro. Aunque todos lo somos, hay
que reconocer que siempre llevamos dentro la sensación
de poder ver o experimentar aquellos espacios y lugares hasta
donde no todos llegan.
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